viernes, 3 de mayo de 2013

UN ENCUENTRO CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA CAMBIO LA VIDA DE ESTE CONOCIDO SCOUT / JEFE SCOUT NACIONAL DE LOS SCOUTS DEL REINO UNIDO







UN ENCUENTRO CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA CAMBIO LA VIDA DE ESTE CONOCIDO SCOUT
El conocido aventurero de televisión confiesa que la fe «es su columna vertebral» y el «pegamento de su familia». Un grave accidente y la Madre Teresa le cambiaron la vida 

Bear Grylls es un superviviente. Conocido en todo el mundo por sus exitosos programas de televisión en los que ha sobrevivido a duras experiencias en el desierto, la selva o en el Ártico, este británico reconoce que no sería nada sin su fe. De hecho, su ejemplo a seguir es el de otra aventurera, pero muy distinta a él: la Madre Teresa de Calcuta. 

Conocido por ser el protagonista de ‘El último superviviente” en canales como Discovery Channel o Cuatro, anteriormente fue miembro de las fuerzas especiales de Reino Unido y es una de las personas más jóvenes que ha conseguido escalar el Everest. Sin embargo, lejos de vanagloriarse por todos sus éxitos, Grylls dice apostar por las cosas más sencillas: “mi fe, mi familia, mis niños”.

“La fe ha sido una fuerza silenciosa en mis aventuras”
Este aventurero, que se rompió la espalda en un salto en paracaídas, asegura que sus experiencias en la naturaleza y en el Ejército le han demostrado que un hombre orgulloso nunca dirá que necesita ayuda pero “yo ya no tengo miedo de admitir que sí necesito ayuda”. Es por ello por lo que afirma que “mi fe cristiana ha sido una gran fuerza silenciosa y una sólida columna vertebral a través de estas aventuras”.

A pesar de que siempre ha creído en Dios, Bear Grylls tiene siempre muy presente un acontecimiento que realmente cambió su vida y su percepción de las cosas. Acostumbrado a ver lo más espectacular de la tierra se dio cuenta de que la verdadera fuerza está en lo aparentemente más débil. 

 

El acontecimiento que cambió su vida
Habla de la beata Teresa de Calcuta. “Cuando visité su lugar de trabajo en Calcuta me conmovió sobremanera ver a una señora tan pequeña que pudiera irradiar tanto amor en una ciudad con tantas penurias”, asegura. 
“Me demostró que lo que realmente importa son las relaciones con las personas” y lo que una persona recibe cuanto más se dona a otra. “Su cara era la luz personificada y ninguna cantidad de dinero puede comprar esa luz”, relataba a Catholic Digest Magazine.

Grylls siente una relación muy cercana con Dios y lo ve en todas las actividades que realiza por todo el mundo. “Se trata de ser capaz de escalar las montañas más grandes del mundo junto a la persona que las creó”.

El Ángel que se apareció en la embarcación
En sus aventuras al borde de lo imposible afirma tener muchos momentos de oración. Pero hay uno que recuerda de manera especial. Durante una expedición debían atravesar en un bote inflable el Océano Ártico. Un gran vendaval con lluvia, viento, granizo, olas gigantes les salió al paso mientras caían a su alrededor grandes bloques de hielo. “Realmente deberíamos haber muerto”, admite Grylls, que añade que “durante la noche, Nige un miembro del equipo y que no era creyente, vio un Ángel sentado en la parte delantera de la embarcación”. A pesar de las terribles condiciones que sufrieron durante dos días llegaron a su destino a salvo y dando gracias por el don de la vida. “Nige encontró una fe maravillosa después de ese acontecimiento”.

Este conocido personaje televisivo no se avergüenza públicamente de su fe, más bien al contrario, siempre que puede la define como su “columna vertebral”. “Cuando era niño nunca cuestioné a Dios. Yo sólo sabía que Dios existía y que era mi amigo”. Sin embargo, reconoce que no siempre le ha sido tan fácil creer cómo cuando era un niño. 
“Recuerdo haber tenido un momento en el que algunos buenos amigos me dieron la espalda de una manera muy desagradable”, recuerda. Sólo le quedaba una solución: una noche rezó y le dijo a Dios, “si eres cómo yo te conocía de niño, ¿serías de nuevo ese amigo No fue más complicado que eso. En realidad, lo más sorprendente es que todo lo que Dios nos pide es que le abramos la puerta y Él hará el resto”.

A pesar de esta aparente fe infantil, Bear Grylls no ha dejado de buscar respuesta a sus preguntas y de intentar tener una fe madura. Por ello, es un gran partidario de los cursos Alpha, charlas de diez semanas de duración en las que se profundiza en distintos aspectos de la fe y que tienen millones de seguidores por todo el mundo. En estos cursos se responden preguntas tales cómo cuál es el papel de la Iglesia, cómo nos guía Dios o por qué y cómo rezar, entre otras..

En su experiencia este intrépido aventurero confiesa que “he visto como Alpha ha tocado a muchas personas” y “he visto a muchas personas encontrar una fe sencilla a través de ellos y quiero recomendarlo porque me ha ayudado un montón”.

“Sólo Dios nos ama”
A su juicio, “a veces es difícil creer, realmente creer, que Dios se preocupa y quiere cosas buenas para nosotros (…) que en realidad Él sólo nos ama y que sólo quiere que estemos con Él”.

¿Por qué la gente se aleja de la fe? La gente busca la felicidad pero no sabe dónde. “Todavía no he conocido a nadie que no quiera ser perdonado o encontrar la paz y la alegría en su vida. Intentan un montón cosas y piensan que las mujeres o el alcohol o lo que sea les va a llenar, pero no les llena” porque sólo Dios da esa plenitud en la vida.

"El pegamento que nos mantiene unidos"
Esta fe que tanto le ha ayudado en su trabajo también lo ha hecho en su familia. Bear está casado y tiene tres hijos. Asegura que la fe “es el pegamento que nos mantiene unidos a través de muchas luchas que la vida nos lanza”. “La fe nos ha sostenido”, afirma con sinceridad. “Llevamos casados más de diez años y mirando atrás pienso que sería muy difícil que estuviéramos juntos sino fuera por la fe”.

Es por esto por lo que añade que “los dos perdimos a nuestros padres cuando nos casamos y el apoyarnos en nuestra fe nos ha unido más. Rezamos con nuestros hijos y ellos oran por nosotros y es un gran vínculo el que nos une”. “Me encanta mi familia, mi fe, mis niños”, dice orgulloso este aventurero de nacimiento.
UN ENCUENTRO CON LA MADRE TERESA DE CALCUTA CAMBIO LA VIDA DE ESTE CONOCIDO SCOUT / JEFE SCOUT NACIONAL DE LOS SCOUTS DEL REINO UNIDO
El conocido aventurero de televisión confiesa que la fe «es su columna vertebral» y el «pegamento de su familia». Un grave accidente y la Madre Teresa le cambiaron la vida

Bear Grylls es un superviviente. Conocido en todo el mundo por sus exitosos programas de televisión en los que ha sobrevivido a duras experiencias en el desierto, la selva o en el Ártico, este británico reconoce que no sería nada sin su fe. De hecho, su ejemplo a seguir es el de otra aventurera, pero muy distinta a él: la Madre Teresa de Calcuta.

Conocido por ser el protagonista de ‘El último superviviente” en canales como Discovery Channel o Cuatro, anteriormente fue miembro de las fuerzas especiales de Reino Unido y es una de las personas más jóvenes que ha conseguido escalar el Everest. Sin embargo, lejos de vanagloriarse por todos sus éxitos, Grylls dice apostar por las cosas más sencillas: “mi fe, mi familia, mis niños”.

“La fe ha sido una fuerza silenciosa en mis aventuras”
Este aventurero, que se rompió la espalda en un salto en paracaídas, asegura que sus experiencias en la naturaleza y en el Ejército le han demostrado que un hombre orgulloso nunca dirá que necesita ayuda pero “yo ya no tengo miedo de admitir que sí necesito ayuda”. Es por ello por lo que afirma que “mi fe cristiana ha sido una gran fuerza silenciosa y una sólida columna vertebral a través de estas aventuras”.

A pesar de que siempre ha creído en Dios, Bear Grylls tiene siempre muy presente un acontecimiento que realmente cambió su vida y su percepción de las cosas. Acostumbrado a ver lo más espectacular de la tierra se dio cuenta de que la verdadera fuerza está en lo aparentemente más débil.



El acontecimiento que cambió su vida
Habla de la beata Teresa de Calcuta. “Cuando visité su lugar de trabajo en Calcuta me conmovió sobremanera ver a una señora tan pequeña que pudiera irradiar tanto amor en una ciudad con tantas penurias”, asegura.
“Me demostró que lo que realmente importa son las relaciones con las personas” y lo que una persona recibe cuanto más se dona a otra. “Su cara era la luz personificada y ninguna cantidad de dinero puede comprar esa luz”, relataba a Catholic Digest Magazine.

Grylls siente una relación muy cercana con Dios y lo ve en todas las actividades que realiza por todo el mundo. “Se trata de ser capaz de escalar las montañas más grandes del mundo junto a la persona que las creó”.

El Ángel que se apareció en la embarcación
En sus aventuras al borde de lo imposible afirma tener muchos momentos de oración. Pero hay uno que recuerda de manera especial. Durante una expedición debían atravesar en un bote inflable el Océano Ártico. Un gran vendaval con lluvia, viento, granizo, olas gigantes les salió al paso mientras caían a su alrededor grandes bloques de hielo. “Realmente deberíamos haber muerto”, admite Grylls, que añade que “durante la noche, Nige un miembro del equipo y que no era creyente, vio un Ángel sentado en la parte delantera de la embarcación”. A pesar de las terribles condiciones que sufrieron durante dos días llegaron a su destino a salvo y dando gracias por el don de la vida. “Nige encontró una fe maravillosa después de ese acontecimiento”.

Este conocido personaje televisivo no se avergüenza públicamente de su fe, más bien al contrario, siempre que puede la define como su “columna vertebral”. “Cuando era niño nunca cuestioné a Dios. Yo sólo sabía que Dios existía y que era mi amigo”. Sin embargo, reconoce que no siempre le ha sido tan fácil creer cómo cuando era un niño.
“Recuerdo haber tenido un momento en el que algunos buenos amigos me dieron la espalda de una manera muy desagradable”, recuerda. Sólo le quedaba una solución: una noche rezó y le dijo a Dios, “si eres cómo yo te conocía de niño, ¿serías de nuevo ese amigo No fue más complicado que eso. En realidad, lo más sorprendente es que todo lo que Dios nos pide es que le abramos la puerta y Él hará el resto”.

A pesar de esta aparente fe infantil, Bear Grylls no ha dejado de buscar respuesta a sus preguntas y de intentar tener una fe madura. Por ello, es un gran partidario de los cursos Alpha, charlas de diez semanas de duración en las que se profundiza en distintos aspectos de la fe y que tienen millones de seguidores por todo el mundo. En estos cursos se responden preguntas tales cómo cuál es el papel de la Iglesia, cómo nos guía Dios o por qué y cómo rezar, entre otras..

En su experiencia este intrépido aventurero confiesa que “he visto como Alpha ha tocado a muchas personas” y “he visto a muchas personas encontrar una fe sencilla a través de ellos y quiero recomendarlo porque me ha ayudado un montón”.

“Sólo Dios nos ama”
A su juicio, “a veces es difícil creer, realmente creer, que Dios se preocupa y quiere cosas buenas para nosotros (…) que en realidad Él sólo nos ama y que sólo quiere que estemos con Él”.

¿Por qué la gente se aleja de la fe? La gente busca la felicidad pero no sabe dónde. “Todavía no he conocido a nadie que no quiera ser perdonado o encontrar la paz y la alegría en su vida. Intentan un montón cosas y piensan que las mujeres o el alcohol o lo que sea les va a llenar, pero no les llena” porque sólo Dios da esa plenitud en la vida.

"El pegamento que nos mantiene unidos"
Esta fe que tanto le ha ayudado en su trabajo también lo ha hecho en su familia. Bear está casado y tiene tres hijos. Asegura que la fe “es el pegamento que nos mantiene unidos a través de muchas luchas que la vida nos lanza”. “La fe nos ha sostenido”, afirma con sinceridad. “Llevamos casados más de diez años y mirando atrás pienso que sería muy difícil que estuviéramos juntos sino fuera por la fe”.

Es por esto por lo que añade que “los dos perdimos a nuestros padres cuando nos casamos y el apoyarnos en nuestra fe nos ha unido más. Rezamos con nuestros hijos y ellos oran por nosotros y es un gran vínculo el que nos une”. “Me encanta mi familia, mi fe, mis niños”, dice orgulloso este aventurero de nacimiento.
 
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"Trixie" fue una niña, una Guía que siempre se esforzó por cumplir con su promesa y por estar Siempre Lista para ayudar a los demás.

"Trixie" creció con las historias que su abuela Guillermina le contaba sobre aquel simpático hombrecillo inglés con bigotes que había visitado su país en 1937 junto a su esposa Olave, y que ella había tenido el gusto de conocer en el último Jamboree al que asistió.

Con los años "Trxie" creció, y con el ella, el espíritu vivo de su promesa y su servicio para con los demás.

Ayer (30/Abr/2013) "Trixie" cumplió con 33 años de servicio a su país como Su Majestad Beatrix de los Países Bajos.

Texto cortesía de Juan Davila, editor de "Ventana de mi Corazón".
"Trixie" fue una niña, una Guía que siempre se esforzó por cumplir con su promesa y por estar Siempre Lista para ayudar a los demás. 

"Trixie" creció con las historias que su abuela Guillermina le contaba sobre aquel simpático hombrecillo inglés con bigotes que había visitado su país en 1937 junto a su esposa Olave, y que ella había tenido el gusto de conocer en el último Jamboree al que asistió. 

Con los años "Trxie" creció, y con el ella, el espíritu vivo de su promesa y su servicio para con los demás. 

Ayer (30/Abr/2013) "Trixie" cumplió con 33 años de servicio a su país como Su Majestad Beatrix de los Países Bajos.

Texto cortesía de Juan Davila, editor de "Ventana de mi Corazón".