"Verano", Carta de Antonio Alaminos en varios diarios, como, 'Hoy de Extremadura', 'Diario de Burgos', Etc...; Miércoles 10 de Junio de 2026.-
Verano
Existe el verano del calendario, el meteorológico, el astronómico, el oficial, el de la ropa, el de la mentalidad, el vacacional y hasta el verano político. El verano tiene sus animales propios, como las pesadas moscas, los insufribles mosquitos y sus serpientes de verano, que por un lado son noticias con su inventiva estival graciosa y otras con su punto ácido. Este año 2026, la entrada del verano climático comenzó el 1 de junio, y el astronómico comenzará el día 21.
El inicio del verano va a estar marcado por los ecos de los mensajes de la visita del Papa, como alentar la cultura del encuentro frente a la polarización, no a los muros. También el mundial de fútbol, los deseos de finalización de las guerras en Ucrania y en Oriente y, sobre todo, por el aumento de las temperaturas políticas. ¿En verano descansa la política? No, nunca.
Porque el verano llega a su mayor quietud cuando los termómetros se acercan a los 39 grados, pero la información se difunde igualmente a velocidades de vértigo y cualquier silencio puede interpretarse como falta de interés, transparencia o compromiso. Y es que, la ciudadanía, durante el breve periodo vacacional, siempre sigue preocupada por temas importantes como la familia, el trabajo, la economía, la seguridad o la salud, entre otros muchos.
Participar en las fiestas veraniegas permite un contacto directo con las personas, sea en la ciudad, la playa, el medio rural o cualquier otro entorno medioambiental. De esta forma las conversaciones políticas salen mentalmente de los despachos, del congreso y se convierten en más callejeras.
Además, la prensa y las redes sociales siguen siendo
herramientas esenciales para mantener la información. Ahora bien, caliente, lo
que se dice caliente, siempre es el otoño y el inicio del invierno
políticamente hablando. Ya se comprobará. Y el “cerrado por vacaciones” no
vale en este frenético mundo porque de calor sofocante está lleno eso que
llaman “verano político”.
ANTONIO
ALAMINOS LÓPEZ
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